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EL
EXCESO HIDRICO
El suelo es uno de los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de cuidar nuestras plantas. Es él quien debe proporcionar el anclaje, los nutrientes y el agua para el vegetal, además del medio adecuado para el desarrollo de las raíces. En este artículo trataremos de desarrollar algunas de las consecuencias que el exceso hídrico trae a las plantas y su medio.
El
suelo es un sistema en constante cambio formado por tres fases: líquida,
sólida y gaseosa. La
fase sólida esta formada por componentes orgánicos e inorgánicos que dejan
entre sí un espacio de poros (grietas, galerías), en los cuales encontramos a
las fases líquida y gaseosa.
Estos poros se pueden dividir en dos grupos: macroporos y microporos.
Los macroporos son los que permitirán la percolación del agua a través
del perfil del suelo, teniendo que estar la mayor parte del tiempo completamente
aireado; los microporos son aquellos que por su menor diámetro retendrán el
agua que quedará disponible para los vegetales.
Un suelo en apropiadas condiciones es aquel que posee 50 % de sólidos,
25 % de líquidos y 25 % de aire.
Se considera a un suelo saturado cuando la mayor parte de sus macroporos
se encuentran llenos de agua.
EL
ANEGAMIENTO Y LAS PLANTAS
El
anegamiento se produce cuando los macroporos están saturados de agua.
Esto causa la ausencia de oxígeno en el suelo ocasionando, en la
mayoría de las plantas, una asfixia celular a nivel radicular, perdiendo
funcionalidad sus raíces y provocando el decaimiento de las plantas.
La
falta de oxígeno ocasionada por el exceso hídrico aumenta la actividad de un
grupo de microorganismos anaeróbicos que causan pérdida de nitrógeno por
desnitrificación. Estos microorganismos obtienen oxígeno para su respiración
a partir de nitratos y nitritos (NO3 y
NO2), liberando N2 y N2O. Estos
compuestos no pueden ser absorbidos por las plantas y por lo tanto en estas
condiciones es muy probable encontrar deficiencias de nitrógeno. El nitrógeno es esencial en el proceso de fotosíntesis
y su carencia torna clorótica a la planta (se pone amarilla) y reduce su
crecimiento, si la situación es muy grave la planta puede tornarse rojiza y
perder las hojas.
Luego
de la desnitrificación los microorganismos pueden producir procesos
de reducción biológica del hierro. Mediante
estos procesos, los microorganismos reducen el ión férrico transformándolo en
ferroso y liberan ciertos ácidos
que se complejan con el hierro
quedando éste no disponible para las plantas.
La deficiencia de hierro produce
que las hojas jóvenes de la planta se pongan amarillas, manteniendo sus
nervaduras verdes (clorosis intervenal). Hay
plantas que tienen altas exigencias en hierro, también llamadas plantas de
suelos ácidos, ya que a bajo Ph el hierro, como todos los micronutrientes,
se torna en sus formas disponibles para las plantas.
También
existe un grupo de bacterias anaerobias que, viéndose favorecidas por las
condiciones de excesos hídrico, reducen el sulfato, produciendo H2S como uno de
los productos de la reacción. El H2S es un compuesto sumamente tóxico para las
raíces que provoca podredumbres o puede evitar la absorción de algunos
compuestos. La reacción de sulfato-reducción
provoca además, la basificación del suelo, pudiendo acarrear deficiencias en
la absorción de algún micronutriente, ya que éstos se tornan no disponibles a
Ph básicos.
Las
inundaciones y anegamientos aumentan la actividad de los microorganismos.
En estas condiciones se ven favorecidos los microorganismos anaeróbicos
tanto como los aeróbicos, ya que pese a estar saturado, el suelo tiene
micrositios en donde se mantiene el aire permitiendo que estos últimos
proliferen. Las condiciones de exceso
hídrico provocan situaciones de alta humedad en las cuales los
microorganismos hallan su hábitat óptimo.
Además, las plantas pierden la capacidad de regulación de sus
membranas, liberando al medio mayor cantidad de sustancias carbonadas que sirven
como sustrato (alimento) para la población de microorganismos, aumentando la
densidad de la población. Uno de
los problemas más comunes que esto acarrea es el ataque de un hongo del género
Rhizoctonia, que causa la muerte de las raíces desencadenando la muerte
de la planta.
ALGUNOS CONSEJOS ÚTILES
Las primeras medidas a tener en cuenta son aquellas tendientes a evitar el exceso hídrico. Para ello, en primer lugar debemos tratar de proporcionar pendientes que permitan el escurrimiento de agua hacia afuera de nuestro jardín. De no ser posible lograr esta pendiente, debemos construir algún tipo de drenaje que saque el agua de la superficie del suelo. En los canteros siempre es bueno construir bases drenantes que eviten la acumulación de agua.
En
cuanto al césped, es muy importante tener en cuenta el problema que acarrea la
compactación. La compactación no
solo es un impedimento para las raíces, sino que además provoca la ruptura de los
macroporos dificultando así la percolación y como resultado tendremos al agua
por un mayor tiempo en superficie. Por
ello, si nuestro jardín es de mediano o alto tránsito (niños, perros,
reuniones, etc.) es indispensable realizar, una vez por año, un trabajo de
aireación. El mismo es realizado
por una máquina (se puede alquilar o directamente contratar el servicio) que
saca tarugos de tierra, estos pueden romperse y desparramarse sobre la
superficie o juntarse y desparramar arena en su lugar (se recomienda esto último
para suelos arcillosos).
Si
el problema de exceso hídrico ya esta instalado en nuestro jardín y observamos
deficiencias de hierro en algunas de nuestras plantas, es recomendable
fertilizar con quelatos de hierro. El
hierro en su forma quelatada es muy estable y no se transforma a Ph altos,
quedando de esta manera disponible para las plantas.
Esto no ocurre con el sulfato de hierro, que si se aplica en suelos básicos,
rápidamente se torna indisponible para las plantas.
Por
último, si nuestro jardín sufre problemas continuos problemas de anegamiento,
seria recomendable hacer un análisis de Ph y salinidad y si existen
desviaciones significativas de los valores óptimos hacerlos corregir.
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